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¡Nunca falta un comentario negativo!

Cuando los padres aceptan que un especialista prescriba un fármaco para mejorar la conducta de su hijo, es común que se enfrenten a comentarios negativos provenientes generalmente de un 𝗳𝗮𝗺𝗶𝗹𝗶𝗮𝗿 𝗰𝗲𝗿𝗰𝗮𝗻𝗼 (una abuelita, un tío…), de un amigo, de algún vecino, o incluso ¡del médico de la familia!:
«no dejes que le den medicamento al niño… te lo van a drogar, ese medicamento tiene a los niños drogados, como zombis».
El hecho de que estos comentarios sean expresados por personas en quienes los padres confían, los llena de culpa y confusión. A veces, la maestra que sugirió a los padres que llevaran al niño con un especialista también manifiesta su desacuerdo en que el niño sea medicado.

TDAH y matrimonio

Hoy en día persiste la idea equivocada de que el TDAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad) es una condición que afecta únicamente a niños y adolescentes. De hecho, aún encontramos profesionales de la salud mental que afirman que el TDAH no existe. Se cree que el TDAH es una invención de la industria farmacéutica para enriquecerse con la demanda de psicofármacos. La evidencia científica ha demostrado, no solo la realidad clínica del TDAH, sino su persistencia en la edad adulta. El TDAH no solamente es un problema de niños, también lo es de adultos… y por tanto, de las parejas.
Las dificultades para enfocarse en una actividad, las fallas en la capacidad de previsión, los problemas en la organización del tiempo y el adecuado manejo de las finanzas personales y familiares son síntomas comunes en adultos con TDAH. Los adultos con esta condición pueden ser inestables en su actividad laboral y también en sus relaciones interpersonales. A esto puede sumarse una dificultad para el adecuado manejo de las emociones (enojo, ira, tristeza) así como expresiones de impulsividad que deterioran la relación de pareja. En los casos más graves puede presentarse la violencia. No es raro que algunos de estos adultos reciban primero el diagnóstico de trastorno límite de la personalidad.
La estadística nos ha mostrado que un adulto que tiene TDAH tiene el doble de probabilidades de divorciarse en comparación con una persona que no lo padece. Además, se estima que cerca del 60 % de las relaciones de pareja en las que un miembro padece TDAH son disfuncionales. Esto conlleva dificultades en toda la dinámica familiar, impactando negativamente el desarrollo de los hijos.
En la actualidad contamos con tratamientos seguros y eficaces para el manejo del TDAH en cualquier grupo de edad. También, se han diseñado estrategias para trabajar con parejas y familias que conviven con esta condición.

Temperamento difícil y neurodesarrollo

El temperamento difícil -como su nombre lo indica- es algo muy difícil de modificar. Con frecuencia, las estrategias de crianza encaminadas a que los niños logren un mejor control de su enojo y frustración son insuficientes. Los años de la crianza son en realidad pocos para una condición que tiene un trasfondo neurobiológico. No es raro que estos niños, al convertirse en adultos, sigan lidiando con su temperamento. Son ahora la pareja, los hijos, ¡y ellos mismos! quienes experimentan las consecuencias negativas de esta condición. A veces, es hasta la vejez que estas personas logran modular sus reacciones emocionales. Si bien es cierto que el envejecimiento puede implicar dificultades emocionales y físicas, los adultos mayores desarrollan una mayor capacidad para la regulación emocional. Por supuesto que no suena nada atractivo esperar tanto tiempo para lograr este control, pero la psiquiatría moderna aún no incluye el temperamento difícil como una categoría diagnóstica, susceptible de ser tratada.

Un punto que vale la pena mencionar es que el temperamento difícil puede ser una manifestación sintomática del TDAH o del trastorno del espectro autista. En estos casos, los tratamientos farmacológicos pueden hacer una diferencia.