Cuando un especialista prescribe un tratamiento a un niño con TDAH y tiene una buena respuesta, unos meses más tarde los padres suelen referir que su hijo es ahora un niño más feliz. Es en este momento cuando llegamos a tener la certeza de que el tratamiento es suficientemente exitoso.
Muchos niños con TDAH y otros trastornos mentales son más felices cuando reciben un tratamiento exitoso debido a que:
- Reciben menos regaños y menos comentarios negativos por parte de sus padres y maestros.
- Les cuesta menos trabajo realizar actividades que anteriormente postergaban.
- Se relacionan más fácilmente con otros niños y comienzan a tener más amiguitos.
- Tienen un mejor manejo de sus emociones y baja mucho el llanto y la irritabilidad.
- Están más dispuestos a ser cariñosos y brindar afecto a las personas cercanas a ellos, en vez de ser hostiles o desafiantes.
- Se angustian menos si las cosas no salen como ellos querían.
- Comienzan a sentirse apreciados y valiosos en su comunidad lo cual fortalece su autoestima.
- Están más dispuestos a aceptar nuevos retos (como participar en una obra de teatro, en alguna competencia, o decir unas palabras en algún evento de la escuela).
- Son capaces de tomar mejores decisiones.
- Aprenden gradualmente a confiar más en el futuro.