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Temperamento difícil y neurodesarrollo

El temperamento difícil -como su nombre lo indica- es algo muy difícil de modificar. Con frecuencia, las estrategias de crianza encaminadas a que los niños logren un mejor control de su enojo y frustración son insuficientes. Los años de la crianza son en realidad pocos para una condición que tiene un trasfondo neurobiológico. No es raro que estos niños, al convertirse en adultos, sigan lidiando con su temperamento. Son ahora la pareja, los hijos, ¡y ellos mismos! quienes experimentan las consecuencias negativas de esta condición. A veces, es hasta la vejez que estas personas logran modular sus reacciones emocionales. Si bien es cierto que el envejecimiento puede implicar dificultades emocionales y físicas, los adultos mayores desarrollan una mayor capacidad para la regulación emocional. Por supuesto que no suena nada atractivo esperar tanto tiempo para lograr este control, pero la psiquiatría moderna aún no incluye el temperamento difícil como una categoría diagnóstica, susceptible de ser tratada.

Un punto que vale la pena mencionar es que el temperamento difícil puede ser una manifestación sintomática del TDAH o del trastorno del espectro autista. En estos casos, los tratamientos farmacológicos pueden hacer una diferencia.

El TDAH logra engañar a muchos…

El TDAH logra engañar a muchos psicólogos y psiquiatras haciéndoles creer que la conducta de estos niños está expresando los conflictos de los padres, o su dificultad para establecer límites. Las madres no se cansan de escuchar «…tienes que ponerle límites al niño, tienes que ser firme».

El TDAH puede confundir a un terapeuta familiar y hacerle creer que un niño se porta mal porque hay problemas en su casa.

El TDAH puede confundir a los padres de familia al hacerles creer que están educando de forma incorrecta a sus hijos.

El TDAH puede hacer creer a los maestros que los niños son flojos y que no les inculcan hábitos de estudio en casa.

El TDAH puede aparentar ser muchas cosas…

Sin embargo, lo que la ciencia ha podido demostrar es que se trata de un trastorno del neurodesarrollo.

El TDAH y el Sexto Sentido de una Madre

Las mamás conocen más a sus hijos que el mejor psicólogo del mundo, incluso detectan señales de alerta antes de que lo haga el pediatra. Hay que hacer caso a esa intuición o 𝒔𝒆𝒙𝒕𝒐 𝒔𝒆𝒏𝒕𝒊𝒅𝒐 de mamá.

Todavía son muchos los psicólogos ¡y los pediatras! que afirman que el 𝗧𝗗𝗔𝗛 no existe y por tanto 𝘀𝘂 𝗮𝘆𝘂𝗱𝗮 𝗻𝗼 𝘀𝗼𝗹𝗼 𝗲𝘀 𝗹𝗶𝗺𝗶𝘁𝗮𝗱𝗮 𝘀𝗶𝗻𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗶𝗻𝗰𝗹𝘂𝘀𝗼 𝗽𝘂𝗲𝗱𝗲 𝘀𝗲𝗿 𝗽𝗲𝗿𝗷𝘂𝗱𝗶𝗰𝗶𝗮𝗹.

Se pierde mucho tiempo valioso y lo que se juega es el desarrollo de un niño que podría recibir una intervención oportuna.

¡𝗡𝗼 𝗲𝘀 𝘂𝗻 𝗮𝘀𝘂𝗻𝘁𝗼 𝗺𝗲𝗻𝗼𝗿! Ojo con esto