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¡Nunca falta un comentario negativo!

Cuando los padres aceptan que un especialista prescriba un fármaco para mejorar la conducta de su hijo, es común que se enfrenten a comentarios negativos provenientes generalmente de un 𝗳𝗮𝗺𝗶𝗹𝗶𝗮𝗿 𝗰𝗲𝗿𝗰𝗮𝗻𝗼 (una abuelita, un tío…), de un amigo, de algún vecino, o incluso ¡del médico de la familia!:
«no dejes que le den medicamento al niño… te lo van a drogar, ese medicamento tiene a los niños drogados, como zombis».
El hecho de que estos comentarios sean expresados por personas en quienes los padres confían, los llena de culpa y confusión. A veces, la maestra que sugirió a los padres que llevaran al niño con un especialista también manifiesta su desacuerdo en que el niño sea medicado.

Muchos padres de niños con TDAH rechazan la medicación

Muchos padres de niños con TDAH rechazan o aplazan la medicación debido a que creen que sus hijos recibirán un tranquilizante que los mantendrá sedados, «zombis» o poco reactivos al medio.
Algunos padres llegan a creer que el medicamento le quitará la personalidad al niño.
Para empezar, no se usan tranquilizantes ni sedantes para tratar el TDAH. Además, ninguno de estos efectos tan temidos por los padres debería de presentarse si el niño recibe un tratamiento adecuado y un estrecho seguimiento por parte de un especialista competente.
Cuando los niños reciben un tratamiento tardío debido a estas creencias, los padres reconocen que podrían haberse ahorrado años de sufrimiento para toda la familia.
Ojo con este tema.

TDAH y matrimonio

Hoy en día persiste la idea equivocada de que el TDAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad) es una condición que afecta únicamente a niños y adolescentes. De hecho, aún encontramos profesionales de la salud mental que afirman que el TDAH no existe. Se cree que el TDAH es una invención de la industria farmacéutica para enriquecerse con la demanda de psicofármacos. La evidencia científica ha demostrado, no solo la realidad clínica del TDAH, sino su persistencia en la edad adulta. El TDAH no solamente es un problema de niños, también lo es de adultos… y por tanto, de las parejas.
Las dificultades para enfocarse en una actividad, las fallas en la capacidad de previsión, los problemas en la organización del tiempo y el adecuado manejo de las finanzas personales y familiares son síntomas comunes en adultos con TDAH. Los adultos con esta condición pueden ser inestables en su actividad laboral y también en sus relaciones interpersonales. A esto puede sumarse una dificultad para el adecuado manejo de las emociones (enojo, ira, tristeza) así como expresiones de impulsividad que deterioran la relación de pareja. En los casos más graves puede presentarse la violencia. No es raro que algunos de estos adultos reciban primero el diagnóstico de trastorno límite de la personalidad.
La estadística nos ha mostrado que un adulto que tiene TDAH tiene el doble de probabilidades de divorciarse en comparación con una persona que no lo padece. Además, se estima que cerca del 60 % de las relaciones de pareja en las que un miembro padece TDAH son disfuncionales. Esto conlleva dificultades en toda la dinámica familiar, impactando negativamente el desarrollo de los hijos.
En la actualidad contamos con tratamientos seguros y eficaces para el manejo del TDAH en cualquier grupo de edad. También, se han diseñado estrategias para trabajar con parejas y familias que conviven con esta condición.