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Pantallas y tolerancia al aburrimiento

En años recientes, son cada vez más notorias las dificultades de los niños y adolescentes para tolerar el aburrimiento sin sentir el impulso por usar una pantalla. A veces, no es exactamente aburrimiento sino simplemente el hecho de enfrentarse a no hacer nada por algún momento, a veces minutos. Esto es más común observarlo en niños con TDAH. Aunque muchos padres están en contra de que sus hijos pequeños tengan un celular propio, en la práctica esta medida resulta irrelevante pues son ellos quienes le facilitan su propio celular al hijo. Esto es más frecuente cuando el niño se queja de aburrimiento. Quizá nunca antes una generación de padres se había sentido tan involucrada en atender y evitar el aburrimiento de sus hijos como sucede ahora. Posiblemente, en nuestra sociedad flota en el aire la idea de que está mal aburrirse, o no hacer nada, y que debemos buscar algo que nos mantenga entretenidos.
Cuando los padres preguntan al médico a qué edad recomienda que un niño tenga su propio celular, la respuesta casi siempre resulta impráctica. Habitualmente los niños tienen ya un tiempo de exposición a pantallas muy por encima de los límites propuestos por asociaciones u organismos que velan por la salud y el bienestar infantil.
Con la reciente aceptación, por la Organización Mundial de la Salud, del 𝘨𝘢𝘮𝘪𝘯𝘨 𝘥𝘪𝘴𝘰𝘳𝘥𝘦𝘳 (adicción a los videojuegos) en su lista de enfermedades mentales, la relación de los dispositivos electrónicos con la salud infantil ha adquirido mucho más relevancia.
Si facilitar un dispositivo electrónico a un niño, puede llevarle a desarrollar un patrón de dependencia -que incluya 𝘤𝘳𝘢𝘷𝘪𝘯𝘨 y síndrome de abstinencia- tal como sucede con una droga psicoactiva, entonces… el asunto de las pantallas es muchísimo más delicado de lo que creíamos.

Uso de CBD y trastornos del neurodesarrollo

𝗘𝗽𝗶𝗱𝗶𝗼𝗹𝗲𝘅® (𝗰𝗮𝗻𝗻𝗮𝗯𝗶𝗱𝗶𝗼𝗹 𝗼 𝗖𝗕𝗗) es el único fármaco aprobado por la FDA (𝘜.𝘚. 𝘍𝘰𝘰𝘥 𝘢𝘯𝘥 𝘋𝘳𝘶𝘨 𝘈𝘥𝘮𝘪𝘯𝘪𝘴𝘵𝘳𝘢𝘵𝘪𝘰𝘯) dentro de la enorme variedad de compuestos extraídos de la 𝗺𝗮𝗿𝗶𝗵𝘂𝗮𝗻𝗮. El Epidiolex® es la única marca que ha obtenido la aprobación debido a que los métodos y procesos utilizados para su elaboración aseguran su calidad y pureza. 𝗟𝗼𝘀 𝗽𝗿𝗼𝗱𝘂𝗰𝘁𝗼𝘀 𝗮𝗿𝘁𝗲𝘀𝗮𝗻𝗮𝗹𝗲𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝘀𝘂𝗽𝘂𝗲𝘀𝘁𝗮𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗶𝗲𝗻𝗲𝗻 𝗖𝗕𝗗 𝗽𝘂𝗲𝗱𝗲𝗻 𝘀𝗲𝗿 𝗶𝗻𝗲𝘅𝗮𝗰𝘁𝗼𝘀 𝗲𝗻 𝗲𝗹 𝗲𝘁𝗶𝗾𝘂𝗲𝘁𝗮𝗱𝗼 (por no decir mentirosos). En un estudio realizado en la universidad de Pensilvania, se encontró que no es precisa la información que aparece en el etiquetado de los productos que se venden como CBD. 𝗘𝗻 𝗲𝘀𝘁𝗼𝘀 𝗽𝗿𝗼𝗱𝘂𝗰𝘁𝗼𝘀 𝘀𝗲 𝗵𝗮𝗻 𝗲𝗻𝗰𝗼𝗻𝘁𝗿𝗮𝗱𝗼 𝗰𝗼𝗻𝗰𝗲𝗻𝘁𝗿𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝘃𝗮𝗿𝗶𝗮𝗯𝗹𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗧𝗛𝗖 (𝘁𝗲𝘁𝗿𝗮𝗵𝗶𝗱𝗿𝗼𝗰𝗮𝗻𝗻𝗮𝗯𝗶𝗻𝗼𝗹). Es una realidad que el CBD que se adquiere con facilidad en México ha sido sometido a deficientes proceso de purificación. Sin embargo, ha sido tan fuerte la moda por las 𝘀𝘂𝗽𝘂𝗲𝘀𝘁𝗮𝘀 𝗯𝗼𝗻𝗱𝗮𝗱𝗲𝘀 𝗱𝗲𝗹 𝗖𝗕𝗗 que a la gente ya no le importa dónde lo compra, quién lo fabrica, qué agencia de medicamentos lo aprueba, ni qué otros compuestos contiene el extracto. Sin duda, este fenómeno es todo un reto para la salud pública de nuestro país.
Aunque el CBD no parece tener riesgo de abuso ni consecuencias negativas en la salud, el THC puede producir intoxicación o deterioro neurológico especialmente en niños y adolescentes. Cuando los padres consiguen extracto de CBD y se lo administran a un hijo sin supervisión médica, literalmente están tomando al niño como conejillo de indias (sujeto de experimentación). Es importante tomar en cuenta que el CBD no es un compuesto aprobado para el tratamiento de algún trastorno del neurodesarrollo. Su aprobación es únicamente para el tratamiento de las convulsiones asociadas con formas raras y graves de epilepsia en niños.
Administrar CBD a un niño o a un adolescente para tratar un trastorno del neurodesarrollo como TDAH o autismo 𝗹𝗼 𝗽𝗼𝗻𝗲 𝗲𝗻 𝗿𝗶𝗲𝘀𝗴𝗼 𝗱𝗲 𝘀𝘂𝗳𝗿𝗶𝗿 𝗻𝗲𝘂𝗿𝗼𝘁𝗼𝘅𝗶𝗰𝗶𝗱𝗮𝗱 𝘆 𝗰𝗼𝗻 𝗲𝗹𝗹𝗼 𝗽𝗿𝗼𝗽𝗶𝗰𝗶𝗮𝗿 𝗲𝗹 𝗯𝗿𝗼𝘁𝗲 𝗱𝗲 𝘁𝗿𝗮𝘀𝘁𝗼𝗿𝗻𝗼𝘀 𝗺𝗲𝗻𝘁𝗮𝗹𝗲𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗵𝗮𝘀𝘁𝗮 𝗲𝗹 𝗺𝗼𝗺𝗲𝗻𝘁𝗼 𝘀𝗲 𝗲𝗻𝗰𝗼𝗻𝘁𝗿𝗮𝗯𝗮𝗻 𝗹𝗮𝘁𝗲𝗻𝘁𝗲𝘀.

Madres, crianza y culpabilidad

La mujeres tienen una posición difícil al ejercer la crianza de los hijos, sobre todo si uno de ellos tiene problemas para regular su conducta (por ejemplo, en casos de TDAH). Normalmente, el papá suelen desentenderse un poco más de todo esto. Se asume por lo general que la educación, la crianza y la salud de los niños es asunto de las mujeres.

A menudo las madres se sienten culpables si sus hijos se portan mal en casa o si les va mal en la escuela. Con frecuencia se preguntan si están haciendo bien las cosas, o si son buenas madres. El papá, en cambio, rara vez se siente culpable por esto, y no se cuestiona si estará haciendo algo mal en su papel de padre. Casi nunca llega a pensar que es un mal padre. Más bien, el padre suele culpar a la madre por la mala conducta de los hijos, lo cual termina generando problemas en la relación de pareja y reforzando las ideas negativas que estas mujeres tienen acerca de sí mismas.

Por si fuera poco… las autoridades escolares tienen la costumbre de contactar a la madre antes que al padre ante cualquier eventualidad. Es la madre, por tanto, la que tiene que dar la cara en las escuelas. Es ella quien recibe las quejas de la maestra. Además, el padre casi nunca asiste a las terapias psicológicas. Si un psicólogo identifica fallas en la crianza del niño, será la madre quien asuma la responsabilidad, y quizá la que se sienta juzgada al recibie la retroalimentación del profesional.

Creo que ya es tiempo de cambiar este paradigma. Existe violencia hacia la mujer en todo esto.