Todas las entradas de Mauricio Leija

Paidopsiquiatra del Instituto Jalisciense de Salud Mental y del Centro Médico Puerta de Hierro. Maestro en Psicoterapia Sistémica.

TDAH y autocontrol

Los niños con TDAH y otros trastornos del neurodesarrollo tienen muchas dificultades para ejercer el 𝘢𝘶𝘵𝘰𝘤𝘰𝘯𝘵𝘳𝘰𝘭, el cual no es otra cosa que el freno de la maquinaria.

Esta falla en el autocontrol lleva a que los padres compensen controlando la conducta del niño 𝘥𝘦𝘴𝘥𝘦 𝘢𝘧𝘶𝘦𝘳𝘢. Esto genera dos cosas:

1. Niños más regañados, más castigados y con más llamadas de atención -con impacto en su autoconcepto y por tanto en su autoestima, «soy un niño malo», «no sirvo», «tengo mente de teflón», «no se me da el estudio»-

2. Un mayor conflicto en la relación madre/padre-hijo. El descontrol conductual del niño puede mantener bajo mucha tensión la relación con sus padres e incluso puede llegar a dañarla para siempre -«mi papá siempre estaba enojado conmigo», «mi mamá nunca confió en mí»-

El TDAH logra engañar a muchos…

El TDAH logra engañar a muchos psicólogos y psiquiatras haciéndoles creer que la conducta de estos niños está expresando los conflictos de los padres, o su dificultad para establecer límites. Las madres no se cansan de escuchar «…tienes que ponerle límites al niño, tienes que ser firme».

El TDAH puede confundir a un terapeuta familiar y hacerle creer que un niño se porta mal porque hay problemas en su casa.

El TDAH puede confundir a los padres de familia al hacerles creer que están educando de forma incorrecta a sus hijos.

El TDAH puede hacer creer a los maestros que los niños son flojos y que no les inculcan hábitos de estudio en casa.

El TDAH puede aparentar ser muchas cosas…

Sin embargo, lo que la ciencia ha podido demostrar es que se trata de un trastorno del neurodesarrollo.

El TDAH y el Sexto Sentido de una Madre

Las mamás conocen más a sus hijos que el mejor psicólogo del mundo, incluso detectan señales de alerta antes de que lo haga el pediatra. Hay que hacer caso a esa intuición o 𝒔𝒆𝒙𝒕𝒐 𝒔𝒆𝒏𝒕𝒊𝒅𝒐 de mamá.

Todavía son muchos los psicólogos ¡y los pediatras! que afirman que el 𝗧𝗗𝗔𝗛 no existe y por tanto 𝘀𝘂 𝗮𝘆𝘂𝗱𝗮 𝗻𝗼 𝘀𝗼𝗹𝗼 𝗲𝘀 𝗹𝗶𝗺𝗶𝘁𝗮𝗱𝗮 𝘀𝗶𝗻𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗶𝗻𝗰𝗹𝘂𝘀𝗼 𝗽𝘂𝗲𝗱𝗲 𝘀𝗲𝗿 𝗽𝗲𝗿𝗷𝘂𝗱𝗶𝗰𝗶𝗮𝗹.

Se pierde mucho tiempo valioso y lo que se juega es el desarrollo de un niño que podría recibir una intervención oportuna.

¡𝗡𝗼 𝗲𝘀 𝘂𝗻 𝗮𝘀𝘂𝗻𝘁𝗼 𝗺𝗲𝗻𝗼𝗿! Ojo con esto