Todas las entradas de Mauricio Leija

Paidopsiquiatra del Instituto Jalisciense de Salud Mental y del Centro Médico Puerta de Hierro. Maestro en Psicoterapia Sistémica.

El TDAH es un trastorno de 24 horas

El TDAH es un trastorno de 24 horas. Muchos niños con TDAH padecen síntomas nocturnos. Esto se debe a que la hiperactividad puede estar presente las 24 horas (hiperactividad diurna y nocturna). Los niños con TDAH tienen dificultades para «apagar motores» e ir a la cama. Muchos de ellos jamás duermen siestas.

Con frecuencia se cree que estos niños padecen «insomnio» y reciben melatonina o risperidona para poder dormir, pero este síntoma no es algo independiente, ¡es parte del TDAH!

En general muchos niños hiperactivos duermen mal y son inquietos estando dormidos. Algunos niños pequeños con TDAH se levantan de la cama a mitad de la noche y comienzan a hacer actividades como si fuese de día. En el caso de adolescentes y adultos con frecuencia su mente sigue trabajando hasta muy tarde y sienten que no pueden dejar de pensar (inquietud ideatoria).

Algunas personas con TDAH se autodenominan 𝘰𝘷𝘦𝘳𝘵𝘩𝘪𝘯𝘬𝘦𝘳𝘴 (pensadores excesivos o sobre pensadores). Su mente simplemente no para.

Cuando poner límites no funciona…

Los niños que tienen algún 𝘁𝗿𝗮𝘀𝘁𝗼𝗿𝗻𝗼 𝗱𝗲𝗹 𝗻𝗲𝘂𝗿𝗼𝗱𝗲𝘀𝗮𝗿𝗿𝗼𝗹𝗹𝗼 (𝗱𝗶𝘀𝗰𝗮𝗽𝗮𝗰𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗹𝗲𝗰𝘁𝘂𝗮𝗹, 𝘁𝗿𝗮𝘀𝘁𝗼𝗿𝗻𝗼 𝗱𝗲𝗹 𝗲𝘀𝗽𝗲𝗰𝘁𝗿𝗼 𝗮𝘂𝘁𝗶𝘀𝘁𝗮 o TDAH) suelen 𝗲𝗺𝗽𝗲𝗼𝗿𝗮𝗿 cuando sus padres les ponen límites. Esta puede ser una característica a tomar en cuenta 𝗰𝘂𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗻𝗼 𝘀𝗲 𝘀𝗮𝗯𝗲 si el niño tiene un problema relacionado con la 𝗰𝗿𝗶𝗮𝗻𝘇𝗮 o se trata de algún 𝘁𝗿𝗮𝘀𝘁𝗼𝗿𝗻𝗼 𝗱𝗲𝗹 𝗻𝗲𝘂𝗿𝗼𝗱𝗲𝘀𝗮𝗿𝗿𝗼𝗹𝗹𝗼.
Los niños con estos trastornos suelen ser 𝗶𝗻𝗳𝗹𝗲𝘅𝗶𝗯𝗹𝗲𝘀, 𝗲𝘅𝗽𝗹𝗼𝘀𝗶𝘃𝗼𝘀 𝘆 𝗰𝗼𝗻 𝗳𝗮𝗹𝗹𝗮𝘀 𝗲𝗻 𝗲𝗹 𝗮𝘂𝘁𝗼𝗰𝗼𝗻𝘁𝗿𝗼𝗹. No son capaces de frenar sus reacciones, ni de medir el impacto que éstas generan en otros o incluso en ellos mismos (previsión). 𝗣𝗮𝗿𝗲𝗰𝗲 𝗻𝗼 𝗶𝗺𝗽𝗼𝗿𝘁𝗮𝗿𝗹𝗲𝘀 𝗹𝗮𝘀 𝗰𝗼𝗻𝘀𝗲𝗰𝘂𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮𝘀 𝗱𝗲 𝗹𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗵𝗮𝗰𝗲𝗻. Debido a esto su 𝗰𝗼𝗻𝗱𝘂𝗰𝘁𝗮 𝗽𝘂𝗲𝗱𝗲 𝗲𝗺𝗽𝗲𝗼𝗿𝗮𝗿 cuando se les ponen límites.
Los padres, ante esta situación, se sienten 𝗰𝗼𝗻𝗳𝘂𝗻𝗱𝗶𝗱𝗼𝘀 pues no saben si deben seguir fijando límites -aumentando la tensión familiar- o 𝗱𝗲𝗯𝗲𝗻 𝗰𝗲𝗱𝗲𝗿 𝘂𝗻 𝗽𝗼𝗰𝗼 𝘆 𝗯𝘂𝘀𝗰𝗮𝗿 𝗲𝘃𝗶𝘁𝗮𝗿 𝗮 𝘁𝗼𝗱𝗮 𝗰𝗼𝘀𝘁𝗮 𝗹𝗮𝘀 𝗱𝗲𝘁𝗼𝗻𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀. Todo esto sucede mientras las 𝗺𝗶𝗿𝗮𝗱𝗮𝘀 y las críticas de amigos o familiares están 𝘀𝗼𝗯𝗿𝗲 𝗲𝗹𝗹𝗼𝘀.

¡Nunca falta un comentario negativo!

Cuando los padres aceptan que un especialista prescriba un fármaco para mejorar la conducta de su hijo, es común que se enfrenten a comentarios negativos provenientes generalmente de un 𝗳𝗮𝗺𝗶𝗹𝗶𝗮𝗿 𝗰𝗲𝗿𝗰𝗮𝗻𝗼 (una abuelita, un tío…), de un amigo, de algún vecino, o incluso ¡del médico de la familia!:
«no dejes que le den medicamento al niño… te lo van a drogar, ese medicamento tiene a los niños drogados, como zombis».
El hecho de que estos comentarios sean expresados por personas en quienes los padres confían, los llena de culpa y confusión. A veces, la maestra que sugirió a los padres que llevaran al niño con un especialista también manifiesta su desacuerdo en que el niño sea medicado.