No todos los países del mundo tienen todos los medicamentos para tratar el TDAH.
En un congreso internacional sobre TDAH, el Profesor Samuele Cortese del Reino Unido, preguntó a los asistentes cuántos medicamentos existían en sus respectivos países para tratar el TDAH. Algunos asistentes comentaron que contaban con cinco medicamento, otros dijeron que tenían cuatro, otros tres, otros solamente dos. Alguien dijo que en su país solo se disponía de un solo medicamento para tratar el TDAH. El experto continuó con su interrogatorio y preguntó entre los asistentes si alguno de ellos provenía de un país en donde tuvieran ¡cero medicamentos! para tratar el TDAH. Nadie levantó la mano. Por supuesto que, de existir un país sin un solo medicamento para tratar el TDAH, sus especialistas posiblemente no estarían muy interesados en entrar a la reunión que se estaba llevando a cabo en ese lugar (el tema era el tratamiento farmacológico del TDAH). ¿Qué caso tendría?
Esto nos lleva a reflexionar sobre las posibilidades de tratamiento que tendrá un niño con TDAH por nacer en uno u otro país. No todos los niños con TDAH tendrán las mismas oportunidades de tener al alcance varias opciones de tratamiento farmacológico. La disponibilidad de un medicamento en determinado país es un tema complejo que obedece a varios factores, principalmente dos:
1. La decisión de las empresas farmacéuticas de tener presencia en determinado país. Como cualquier empresa, la industria farmacéutica hace estudios de mercado que les permitan garantizar en cierta medida la venta de sus productos. No hacerlo sería un riesgo. No hay que olvidar que la industria farmacéutica está sustentada en un modelo de negocios.
2. La aprobación de la agencia reguladora de medicamentos de determinado país (en México es la COFEPRIS; en Estados Unidos, la FDA). Sin dicha aprobación, las empresas que producen medicamentos no los pueden comercializar. A veces esta aprobación puede representar un trámite burocrático excesivamente largo y no exento de ser influido por posturas políticas.
Aún estamos lejos de que todos los niños tengan más o menos la misma posibilidad de tener acceso a medicamentos eficaces para el tratamiento de TDAH independientemente del país en el que nazcan. En muchos países en vías de desarrollo, los niños con TDAH suelen recibir medicamentos que no están indicados para tratar esta condición, tales como los antipsicóticos – el Risperdal®, por citar un ejemplo- y los «potenciadores cognitivos» o nootrópicos –como el Nootropil®-.
Claro que existen otros temas más importantes en la agenda mundial en relación a los derechos de los niños, como el derecho a la alimentación y el derecho a crecer en un entorno seguro. Sin embargo, el tratamiento para el TDAH, sin lugar a dudas, forma parte del derecho a la salud y al mismo tiempo forma parte del derecho a tener un desarrollo adecuado. No hay razón para perder este tema de vista.
Como sociedad aún tenemos varias tareas pendientes, entre ellas ejercer presión sobre las autoridades de salud para que estén disponibles más y mejores medicamentos en nuestras países para el tratamiento del trastorno por déficit de atención con hiperactividad.