Las familias pueden trastornarse como cualquier otro organismo

Por lo general, la familia representa un lugar seguro para muchas personas. Es un espacio en el que sus miembros pueden encontrar amor, comprensión, reconocimiento, apoyo, ayuda, sentido de pertenencia… y también ¿por qué no? humor y esparcimiento. La familia, como cualquier organismo o sistema, puede trastornarse, desequilibrarse, enfermarse, expresar síntomas… y dejar de proveer un adecuado soporte para sus miembros.

Esto tiene un impacto negativo en la salud mental de todos sus miembros, pero principalmente en los hijos. Ante este hecho, resulta de particular importancia que las instituciones que se dedican al cuidado de la salud mental (públicas o privadas) cuenten con servicios de terapia familiar.

Lo dramático del asunto es que la terapia familiar brilla por su ausencia en casi todas estos centros e instituciones. Y por si fuera poco, la inmensa mayoría de los psicólogos ¡prefieren especializarse en terapia individuales!

Ante este escenario… ¿habrá algo que pueda hacerse?

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