𝗘𝗽𝗶𝗱𝗶𝗼𝗹𝗲𝘅® (𝗰𝗮𝗻𝗻𝗮𝗯𝗶𝗱𝗶𝗼𝗹 𝗼 𝗖𝗕𝗗) es el único fármaco aprobado por la FDA (𝘜.𝘚. 𝘍𝘰𝘰𝘥 𝘢𝘯𝘥 𝘋𝘳𝘶𝘨 𝘈𝘥𝘮𝘪𝘯𝘪𝘴𝘵𝘳𝘢𝘵𝘪𝘰𝘯) dentro de la enorme variedad de compuestos extraídos de la 𝗺𝗮𝗿𝗶𝗵𝘂𝗮𝗻𝗮. El Epidiolex® es la única marca que ha obtenido la aprobación debido a que los métodos y procesos utilizados para su elaboración aseguran su calidad y pureza. 𝗟𝗼𝘀 𝗽𝗿𝗼𝗱𝘂𝗰𝘁𝗼𝘀 𝗮𝗿𝘁𝗲𝘀𝗮𝗻𝗮𝗹𝗲𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝘀𝘂𝗽𝘂𝗲𝘀𝘁𝗮𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗰𝗼𝗻𝘁𝗶𝗲𝗻𝗲𝗻 𝗖𝗕𝗗 𝗽𝘂𝗲𝗱𝗲𝗻 𝘀𝗲𝗿 𝗶𝗻𝗲𝘅𝗮𝗰𝘁𝗼𝘀 𝗲𝗻 𝗲𝗹 𝗲𝘁𝗶𝗾𝘂𝗲𝘁𝗮𝗱𝗼 (por no decir mentirosos). En un estudio realizado en la universidad de Pensilvania, se encontró que no es precisa la información que aparece en el etiquetado de los productos que se venden como CBD. 𝗘𝗻 𝗲𝘀𝘁𝗼𝘀 𝗽𝗿𝗼𝗱𝘂𝗰𝘁𝗼𝘀 𝘀𝗲 𝗵𝗮𝗻 𝗲𝗻𝗰𝗼𝗻𝘁𝗿𝗮𝗱𝗼 𝗰𝗼𝗻𝗰𝗲𝗻𝘁𝗿𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝘃𝗮𝗿𝗶𝗮𝗯𝗹𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗧𝗛𝗖 (𝘁𝗲𝘁𝗿𝗮𝗵𝗶𝗱𝗿𝗼𝗰𝗮𝗻𝗻𝗮𝗯𝗶𝗻𝗼𝗹). Es una realidad que el CBD que se adquiere con facilidad en México ha sido sometido a deficientes proceso de purificación. Sin embargo, ha sido tan fuerte la moda por las 𝘀𝘂𝗽𝘂𝗲𝘀𝘁𝗮𝘀 𝗯𝗼𝗻𝗱𝗮𝗱𝗲𝘀 𝗱𝗲𝗹 𝗖𝗕𝗗 que a la gente ya no le importa dónde lo compra, quién lo fabrica, qué agencia de medicamentos lo aprueba, ni qué otros compuestos contiene el extracto. Sin duda, este fenómeno es todo un reto para la salud pública de nuestro país.
Aunque el CBD no parece tener riesgo de abuso ni consecuencias negativas en la salud, el THC puede producir intoxicación o deterioro neurológico especialmente en niños y adolescentes. Cuando los padres consiguen extracto de CBD y se lo administran a un hijo sin supervisión médica, literalmente están tomando al niño como conejillo de indias (sujeto de experimentación). Es importante tomar en cuenta que el CBD no es un compuesto aprobado para el tratamiento de algún trastorno del neurodesarrollo. Su aprobación es únicamente para el tratamiento de las convulsiones asociadas con formas raras y graves de epilepsia en niños.
Administrar CBD a un niño o a un adolescente para tratar un trastorno del neurodesarrollo como TDAH o autismo 𝗹𝗼 𝗽𝗼𝗻𝗲 𝗲𝗻 𝗿𝗶𝗲𝘀𝗴𝗼 𝗱𝗲 𝘀𝘂𝗳𝗿𝗶𝗿 𝗻𝗲𝘂𝗿𝗼𝘁𝗼𝘅𝗶𝗰𝗶𝗱𝗮𝗱 𝘆 𝗰𝗼𝗻 𝗲𝗹𝗹𝗼 𝗽𝗿𝗼𝗽𝗶𝗰𝗶𝗮𝗿 𝗲𝗹 𝗯𝗿𝗼𝘁𝗲 𝗱𝗲 𝘁𝗿𝗮𝘀𝘁𝗼𝗿𝗻𝗼𝘀 𝗺𝗲𝗻𝘁𝗮𝗹𝗲𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗵𝗮𝘀𝘁𝗮 𝗲𝗹 𝗺𝗼𝗺𝗲𝗻𝘁𝗼 𝘀𝗲 𝗲𝗻𝗰𝗼𝗻𝘁𝗿𝗮𝗯𝗮𝗻 𝗹𝗮𝘁𝗲𝗻𝘁𝗲𝘀.