Sin duda, bien podrían existir escuelas donde los niños asistieran únicamente 3 días a la semana por solo 3 o 4 horas, que lograran un nivel académico similar o superior al que alcanzan los niños que asisten a escuelas de lunes a viernes por 6 a 8 horas diarias. Es bien sabido que en casi todas las escuelas suele haber mucho tiempo muerto, tiempo de ocio o tiempo mal aprovechado.
No todo es en beneficio del menor. La escuela, como una estructura social, no solo cumple la función de brindar educación y promover el desarrollo de los niños, sino también cumple con la función de liberar a los padres del cuidado infantil por varias horas al día. Esto garantiza que los adultos que son padres puedan seguir moviendo los engranes de la sociedad, y derivado de esto, asegurar el sustento familiar.
Las escuelas de tiempo completo surgen precisamente buscando alcanzar este objetivo. Por supuesto, la narrativa que se maneja frente al niño girará siempre en torno a sus propios intereses y a su bienestar presente o futuro, nunca en función de los intereses del adulto. Vale la pena señalar que esta función no solo recae en las escuelas, sino también en una amplia oferta de actividades vespertinas infantiles (deportivas, sociales, culturales) que mantienen a los niños muy ocupados y fuera de su casa.
Algunos padres argumentan que la única estrategia para controlar el uso de pantallas es manteniendo a sus hijos lejos de la casa. Además, el aburrimiento de algunos niños suele tener un peso importante en la conducta de sus padres. ¿Debe ser esta una pauta en el manejo del TDAH? ¿Se benefician los niños de tantas horas dentro de una escuela y de otras tantas en actividades extra escolares? ¿Pasar tiempo en casa resulta hoy en día perjudicial?